
El gobernador Raúl Jalil emprendió una gira por Europa bajo el pretexto de una agenda institucional, que genera dudas sobre la necesidad de generar semejante gasto en un contexto de falta de ingresos a las arcas de la provincia.
Jalil se reunió en Londres con representantes de Glencore, una de las mayores empresas mineras del mundo, para discutir el desarrollo del sector en la provincia. Acompañado por la diputada Silvana Ginocchio y la embajadora Mariana Plaza, el mandatario presentó los lineamientos de la política minera catamarqueña, destacando el Proyecto MARA y un supuesto compromiso con la sostenibilidad.
Fortalecer vínculos con actores estratégicos es clave para impulsar una minería que genere trabajo, infraestructura y oportunidades en nuestras comunidades.
— Raúl Jalil (@RaulJalil_ok) July 26, 2025
En una nueva reunión de agenda internacional, dialogamos con Jakob Stausholm, CEO de Rio Tinto, sobre los avances del… pic.twitter.com/35k90Owg7O
Sin embargo, el viaje, que continuará en París, despierta sospechas sobre sus verdaderos objetivos y beneficios para la provincia.
La reunión con Anne Edwards, directora de Asuntos Corporativos de Glencore, abordó temas como infraestructura, capacitación laboral y empleo calificado.
Desde el entorno de Jalil se afirmó que el encuentro buscó “fortalecer la colaboración público-privada” y “posicionar a Catamarca como un polo minero competitivo”.
Pero, ¿es necesario cruzar el Atlántico para discutir estos temas? En una provincia donde la pobreza afecta a gran parte de la población y las comunidades locales denuncian el impacto ambiental de la minería, el viaje de Jalil parece más un despliegue de autobombo que una gestión efectiva.
La ciudadanía catamarqueña, que enfrenta problemas urgentes como la falta de empleo, el deterioro de la infraestructura básica y el acceso limitado a servicios esenciales, cuestiona la prioridad de estas giras internacionales.
¿Por qué no destinar esos recursos a resolver los problemas inmediatos de la provincia? Las promesas de “empleo de calidad” suenan vacías cuando los beneficios de la minería no se traducen en mejoras tangibles para la población.
Mientras Jalil pasea por Londres y París, Catamarca espera respuestas.